18 de julio de 2009

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Más allá de tus ojos no puedes
cuestionar la luz, el color o la forma
de lo que alrededor palpita.

Buscas indicios, construyes
una infinidad de lentes siempre
con tu nombre y apellidos.

El mundo entero como bosquejo
de ti mismo, fiel reflejo
de todas tus dudas y errores.

Sólo la desnudez humana es pecado;
delirio controlar lo incontrolable.

Tal vez debieras empezar
por sacarte los ojos para ver.

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