28 de enero de 2009

hiperbreve

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Si es cierto que todo es como ayer,

es que me ha crecido un niño

en cada ojo.
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Dame la mano

y fíate de mí,

yo al menos creo en mis mentiras.
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Si me ves convulsionarme

no me toques,

intento derribar mis paredes.
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26 de enero de 2009

desazón

La noche del sábado encontré a Marina -poeta de la calle- en un bar de Chueca. Entró, sembró y recolectó como suele, con una sonrisa y una canción musitada entre dientes. No habla, salvo si le das algo a cambio de un poema; entonces, tras dejar que elijas entre el abanico de hojitas dobladas que despliega y darte tiempo para que leas el contenido, se acerca y te recita los versos elegidos. Es un bello ritual.
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Esa noche alguien debió de darle un euro por un poema y, después, dejó éste sobre el poyete, junto a los vasos de tubo y los tercios vacíos. No digo que esté bien ni mal, sólo que me pareció triste. Ese trozo de papel abandonado en un rincón, resaltando en el fondo negro de la pared bajo la luz fluorescente, me produjo desazón. Pensé que esa mujer sigilosa es como una rara flor que poliniza la noche en insólitos rincones. Y que sus semillas caen sobre esta ciudad de escombro infértil donde tantos poetas se desgranan en ciclos similares.
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El sol se fué
llevándose todos los ángulos
y repleta viene la noche de ondulaciones
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..........................Marina Arce

poema de amor

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quiero ser perro
pero me falta tu hueso
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25 de enero de 2009

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a pesar de la noche
sobreviven girasoles
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poetas burbujean
en los amaneceres
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21 de enero de 2009

Vuelvo al bar
y el café disimula soledades
en la barra
y una mujer muere a monedas
de cincuenta
y el humo se integra
en la estructura de mis ojos
y la televisión es muda
y dos hombres pierden sus batallas
cerca de la cristalera
y la lejía es un bálsamo temprano
y a nadie le molesta el olvido
y hay tortilla de patatas
y esbozos de miradas
y en la mesa sin limpiar
aún
los versos de anoche.
No suelo reseñar en este blog, aunque quizá empiece a hacerlo... El caso es que hoy, leyendo el Diagonal, he topado con tres poemas de una poeta llamada Carmen Camacho y me ha encantado. Así que, sin su permiso, he decidido transcribir uno de esos tres poemas -el más largo, qué le vamos a hacer-. Esta creadora andaluza reside en Sevilla y está metida en un sinfín de berenjenales poéticos que se pueden cotillear en su web http://www.carmencamacho.net/ Es autora de tres poemarios que espero conseguir pronto. Seguro que volveré a escribir de ella. Aquí va esto.

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MÍNIMAS

Arcos del triunfo, muros de la vergüenza.

Hay quienes llaman poner los pies en el suelo a hincar
rodillas en la tierra.

No se puede expresar mejor: nichos de mercado.

Sin regateos.
El problema no sólo está en que te vendas. Lo peor
comienza el día en que eres tú el que intentas comprarnos.

Tengo un nudo en la garganta. También lo llaman corbata.

Mis queridos poetas de la Aldea Global: donde dije
audiencia quise decir ausencia.

...Y la tristeza como unas medias rotas.

Calladita estoy más triste.

¿Qué idioma se habrá perdido hoy?

Se venden
bálsamos de miedo contra el miedo.

Somatizo el mundo hasta la mutación.

El súper se tragó el badulaque de la calle Llana. Manzanas
sin sabor arrancan el manzano de mi huerto.

A penurias de prisa, alegría lenta.

Declaro oficial la lengua de la calle.

Todo sistema aprieta. Decide cómo usar tu destornillador.

¿En qué inviertes tus latidos?


*nota: (he respetado el corte de verso de la publicación de Diagonal, no sé si será así)
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Hoy me pesan los cuándos.

No crecen atardeceres

para tantos ojos solos.
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19 de enero de 2009

sobre las guerras

Recuerdo que hace años visité a un amigo, una de esas personas de mucha conciencia política. Al entrar en su habitación quedé sorprendido al ver que tenía un mapa mundi en el que estaban señaladas con banderines de colores todas y cada una de las guerras que se libraban en esos momentos en el planeta. Eran más de las que habría imaginado. Y hoy, supongo, la cosa no ha de ser muy distinta de entonces; más bien es posible que el número de banderines haya aumentado.
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Palestina es actualidad, lamentablemente. Pero no es el único escenario (es triste, pero se dice así: escenario) en donde suceden este tipo de cosas. Hoy he abierto la página web del diario El País y he caído en la cuenta de que en la sección Internacional no hay ningún espacio dedicado a Africa (sí, en cambio, a EE.UU., Europa, America Latina, Oriente Próximo...) Supongo que esto es lo que interesa, tanto a los editores como a los lectores. En fin...
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El otro día, en Madrid, durante la concentración en apoyo a Palestina, el poeta Batania repartió poemas de diversos autores entre los asistentes, una iniciatica encomiable que, al parecer, tuvo un buen recibimiento. Es, cuanto menos, alentador. Por ello, quiero sumarme a ese gesto con un par de poemas. No están escritos ahora, sino hace años, cuando otras guerras agitaban la corteza mundial, en tiempo en los que aún me preocupaba por la rima. Los cuelgo porque no me siento con fuerzas para escribir nada nuevo y porque lo que hoy es grito en Palestina, ayer lo fue en Afganistán, Myanmar, Iraq, Somalia, Ruanda, Haití, y así hasta completar las decenas de banderines que seguro siguen clavados señalando guerras actuales o pasadas, de moda o de modè, públicas o privadas, patrocinadas o autogestionadas. Demasiadas, en cualquier caso.
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Ya te conozco, sí, te he visto antes
rugir entre los campos con fiereza,
mostrando tu arrogancia en los desplantes
de tu gran vorágine sin belleza.

Ya te conozco, sí, llegaste un día
para cubrir de muerte ésta mi tierra,
como una herida abierta que escondía
la sangre de un gran ojo que se cierra.

No soy capaz de mencionar tu nombre
de metal, de silbido y añoranza,
hoja a hoja, paso a paso, hombre a hombre,
grito ahogado en un vaso de esperanza.

Hay quien la palabra afila y te apunta,
hay quien se acerca a tu mano y la besa;
yo tan sólo formulo esta pregunta:
¿Por qué no cesa, ay, por qué no cesa?

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He nacido en el tiempo de la guerra.
Mi país, tierra que me sustenta,
cruda carne para los perros fieros,
está asolado por la guerra.

A mi puerta vino a llamar el tirano
con música de encantadores,
el tirano a mi puerta vino a llamar
para librarme de otro tirano.

Corre, corre la gente hacia el refugio
cuando suenan chillonas las sirenas
y las bombas se cuelan por los quicios
de las puertas agrietadas del refugio.

Yo vi ayer, hablé ayer con mi hermano
y mi vecino, decían que tal vez no,
que todavía no, que ya verás cómo no;
nunca más veré al vecino ni al hermano.

Hay siempre un eclipse de sol en el cielo
de mi ciudad, provocado por la sombra
de un eterno avión que sobrevuela
siniestro el telar azul de nuestro cielo.

Sangrienta ira, fuego de dios, alada muerte
que cae sin justicia ni ley sobre los pueblos
porque no entiende de ley ni de justicia,
aléjate, aparta tu mano opresora, alada muerte.

Nace un grito ya con voz de guerra
y arde en la boca de infinitas lenguas
y crece en el corazón de tantas gentes,
un grito que clama en contra de la guerra.

18 de enero de 2009

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Tengo llagas azules en cada uno de los puntos
desde los que me trazo en el vacío.

Me miro de soslayo para no levantar mi liebre,
me vuelvo transparencia
blanco y rojo y piedra de amaneceres
desvistiéndome
los humos y las noches.

Todo huye en gritos de murciélago,
tengo prisa en todas las esquinas
y en todos los ojos;

puedo sentir la piel sobre mis yemas
como el águila durante el vuelo siente ya
entre sus garras la rama del reposo.

Acércate.
Tiéndeme los labios apretados
de tu escarcha
y sácame del filo angosto,

sácame

o lánzate conmigo.

13 de enero de 2009

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Mientras,
al tiempo que juega
a mariposas de silencio
y mutaciones polifónicas,
cruza otra patera las aguas
del Estrecho,
y la vida se evapora
sobre cartones de frío,
y un niño esnifa
el pegamento de la noche,
y el acero de la porra
se hace voz de policía...

Mientras busca nombres nuevos
para todas las palabras,
éstas pasan frente a él
burlescamente silbando.

9 de enero de 2009

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Deslumbran miedo azules linternas

- rostro cristal-

en el nacimiento enfermedad: palabras,

principio ciego

en el amanecer de las manos.

foto grafías

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8 de enero de 2009

...............***
Llevo pájaros inquietos alojados
bajo las uñas; sobre la lengua escamas
de amarga nieve, filamentos abrasados
como escombro de otros cuerpos.

Maldigo clavos y sombras, maldigo
el lenguaje derrotado de la súplica;
los besos que se disparan
con la ligereza de las armas;
las caricias que buscan una muerte mansa;
maldigo pensarte
con dolores y exigencias.

Ya no me queda amor para los otros.
Ahora estoy solo como el desierto
en la sed, como el asesino
en su contemplación del crimen,
y llevo el ansia amarrada al pecho,
llevo una bestia enjaulada,
un animal de hambre que aúlla
porque su naturaleza es ahora la desesperación.

Cómo expresar a un tiempo
las camas y los trenes,
la avidez y el abandono;
lamer cuchillas que brotan en tu lengua
y no ceder al impulso
de pronunciar la muerte en ti,
si mi voz liba el polen en horizontes
tan áridos, si sobrevivo sin fe
entre la anegación y el invierno.

Respira en mí la enfermedad
de quien sólo puede sentir la belleza y la luz
en el incendio,
de quien sólo concibe el equilibrio
como una pregunta depositada
suavemente al borde del abismo.

...............***

7 de enero de 2009

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Eras tú en la puerta sin mirilla

un ojo que mira hacia dentro,

expulsado de la luz,

batiendo alas ciegas

como un pájaro de hambre

en la casualidad

de un tiempo de latidos.

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.............*
Sobre la acera las hojas

del invierno

recuerdan, como esquirlas,

el verano fugado de tus caderas.


La calle se hace hueco,

pone sus uñas sobre mi espalda.


Me siento a despoblar imágenes

como vaciar botellas.

.............*

6 de enero de 2009

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Bajo un cielo inmóvil de mercurio

los árboles parecen esculpidos

en el invierno, sus copas se yerguen

como el esqueleto congelado

de las flores;

caótico y desnudo su ramaje, luce

como si el mundo se hubiera puesto

de pronto del revés,

se hubiera dado la vuelta

y fuera éste el enraizado

de otro mundo que subyace

debajo de nosotros.


En la quietud una hoja,

una sola, se agita y se voltea

en un insólito contraste.

No es el aire el que la mueve

sigiloso entre las ramas,

es ella: se retuerce por propia

iniciativa y brutalmente...


Debe de ser difícil, pienso,

arrancarse de uno mismo,

tomar la decisión de desprenderse.

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5 de enero de 2009

oferta

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Se alquila
poeta,
5 metros cuadrados construidos
(1,74 útiles),
antigüedad de 29 años,
a reformar,
calefacción individual,
interior con mucha luz,
amueblado,
silencioso,
acogedor (un poco frío en invierno),
ideal para personas solas
o parejas bien avenidas
-abstenerse agencias-,
precio a convenir,
llamar
a cualquier hora.
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3 de enero de 2009

instantáneas II

Madre mía, acaban de dar las once en el reloj de péndulo de mi vecino; temo que se lo hayan regalado por Navidad, pues antes jamás lo había escuchado. No sé si sabéis de qué hablo, es uno de esos chismes que dan las horas con un sonido como el de las campanas de los pueblos cuando tocan a difuntos, pone los pelos de punta. Claro, que también podría ser el politono de su móvil, pero esto sería todavía peor...

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Bueno, elucubraciones aparte, no me resisto a colgar un par de fotos más ahora que tengo un post de felicitación. Estos próximos días prometo compensar con nuevos poemas.
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Hay algo en estas fotos ( y en las de más abajo) que me inquieta, no sé muy bien el qué. No sé si son buenas o malas, tampoco me importa mucho, me conformo con que a alguien le despierten la misma sensación que a mí.

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instantáneas

Le he cogido afición a esto de la fotografía. Ayer salí a recolectar imágenes por ahí y, sin pretenderlo, la naturaleza me obsequió con la niebla y posó para mí. Sí, amigos, existe la magia; sí, el mundo tiene un rostro mejor. Estas imágenes -como todo estos días- son para Sira y Pedro.

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2 de enero de 2009

enero

Este poema breve es para Sira y Pedro, acompañado de todo mi calor.

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Enero suena
como tus lágrimas cayendo,
como un corazón diminuto
que ha dejado de latir.

Enero es un afán incomprensible
de silencio.
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la vendedora

El otro día volví a encontrarme en el Bukowski con esa mujer -a la que todos los asiduos seguro que conocen- que vende sus versos por la voluntad. Le di uno o dos euros, no recuerdo, por estas tres líneas que siguen y que, a mi juicio, cuentan mucho más de lo que dicen. Últimamente ando yo pensando en cosas parecidas y, cuando esta mañana he encontrado el poema en el bolsillo de mi abrigo, me he sentido agradecido. Ha sido una de esas veces en las que alguien dice la frase perfecta en el momento ídóneo. Así que he cogido el coche y me he largado a la sierra a pasar el día solo, caminando, pensando, haciendo fotos... Y es cierto, sólo hay que sacudirse un poco el humo de la cara. Gracias, María.


Hay un cielo límpido
y burbujeante de estrellas.


Por detrás del humo.


...............................María Arce.

1 de enero de 2009

lo que sé

No quiero hacer costumbre del dolor aunque oiga su respiración ansiosa tras mi nuca.

No quiero jugar al juego de la devastación.

No quiero que mis ojos sean minas de cristales.

No quiero ver más telediarios mientras como.

No quiero más poemas como vómitos de sangre.

No quiero zapatos nuevos para huir.

No quiero fumar no quiero beber no quiero dueños.

No quiero propósitos ni apósitos.

No quiero esperar sin saber siquiera si existes.

No quiero hablar con antólogos ni clasificadores ni estadísticos.

No quiero tener que aprender a sonreír.

No quiero olvidar tu pie derecho tu clavícula tus lóbulos.

No quiero unos de enero como océanos negros.

No quiero conformarme con la luz.

Lo que quiero no lo sé; quizá no quiero saberlo.